Empleabilidad, selección ejecutiva y adolescencia

Marzo 2025

Especialista: Matías Ghidini

El diagnóstico sobre la situación del mercado laboral en Argentina se destaca por su naturaleza estructuralmente débil y se caracteriza por altos niveles de informalidad y una constante pérdida del poder adquisitivo. Aunque la tasa general de desempleo se ubica en torno al 6,4%, el panorama es significativamente más preocupante para los jóvenes, cuya tasa de desocupación duplica ese valor y afecta de manera desproporcionada a las mujeres jóvenes. Esta desconexión entre la oferta y la demanda laboral no es un fenómeno reciente, sino el resultado de más de dos décadas de desajustes entre el sistema educativo, el mercado de trabajo y las necesidades productivas reales del país.

Alrededor del 70% del empleo en Argentina es generado por pequeñas y medianas empresas (PyMEs), actores fundamentales para la economía local, pero que enfrentan grandes dificultades a la hora de contratar debido a los altos costos impositivos y laborales.

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También existe un problema estructural de orientación vocacional. Muchos jóvenes eligen carreras sin una comprensión clara de las demandas reales del mercado. Por ejemplo, mientras que en Argentina hay un ingeniero cada 6.000 habitantes, en países como Vietnam esta proporción es de 1 cada 900, reflejando una brecha significativa en la formación de profesionales estratégicos.

Una solución posible es aliviar la carga fiscal mediante incentivos específicos para quienes contraten jóvenes o adultos mayores, dos grupos que suelen enfrentar mayores barreras para ingresar al mercado laboral.

Uno de los desafíos es alinear las vocaciones individuales con oportunidades laborales reales. Esto implica comprender en qué "partido" se está jugando, es decir, conocer las dinámicas del mercado para poder tomar decisiones informadas sobre la formación y el desarrollo profesional. Para quienes aún no tienen clara su vocación, se puede optar por áreas con alta demanda laboral como punto de partida, lo que puede servir para sostenerse económicamente mientras se define un camino profesional más personalizado. En este sentido, tanto la escuela como el Estado deben asumir un rol más activo como guías en este proceso, facilitando herramientas para una transición laboral más efectiva y sostenible.

Problemas:

• Alta informalidad y desempleo juvenil estructural

• Sobrecarga fiscal sobre la contratación de jóvenes

• Desconexión entre formación vocacional y demanda del mercado.

Soluciones:

• Incentivos fiscales para contratación de jóvenes y adultos mayores

• Orientación vocacional basada en información del mercado

• Reformulación de la oferta educativa para reducir desajustes estructurales.